domingo, 27 de octubre de 2013

LA SUCESIÓN POR CAUSA DE MUERTE



Tal y como establecía la ya derogada Ley aragonesa  1/1999, de 24 de febrero, de Sucesiones por causa de muerte,  esta sucesión consiste en  la ordenación del destino de las relaciones jurídicas de una persona fallecida que no se extingan por su muerte y no estén sujetas a reglas distintas. En los pactos sucesorios algunos efectos de la sucesión mortis causa se anticipan a la muerte del instituyente.

La regulación de la sucesión por causa de muerte en Aragón está ahora regulada por el Código de derecho foral aragonés, en el que se establecen las distintas formas de delación: por pacto, por testamento o por disposición de la ley. No obstante, se establece que todas estas formas son compatibles entre sí. 

De la misma forma, este texto establece que el causante goza de la más amplia libertad para ordenar su sucesión por pacto, por testamento individual o mancomunado, o por medio de uno o más fiduciarios, sin más límites que el respeto a la legítima y los generales del principio standum est chartae.

Además, de la misma forma que en el Código Civil, los llamamientos sucesorios pueden realizarse a título universal o particular; en los primeros se sucede en la totalidad o en una parte alícuota del patrimonio del fallecido, mientras que en los segundos se sucede en bienes o derechos determinados.

LA HERENCIA



El derecho de sucesiones gira en torno al concepto de herencia, que aparece bien definido en nuestro Código Civil como el conjunto de todos los bienes, derechos y obligaciones de una persona, que no se extingan por su muerte. 


 Una vez que se produce la muerte de la persona, todo este conjunto de derechos pasará a distribuirse entre sus herederos y legatarios, bien de la forma que el causante lo ha dejado estipulado en el testamento o bien según la distribucón que la ley regula en defecto de este (sucesión ab intestato). Así, el Código manifiesta en su artículo 658 quel a sucesión se defiere por la voluntad del hombre manifestada en testamento, y, a falta de éste, por disposición de la ley. La primera se llama testamentaria, y la segunda legítima. No obstante, podrá también deferirse en una parte por voluntad del hombre, y en otra por disposición de la ley

En cuanto a los beneficiarios de la herencia, el Código Civil distingue entre herederos y legatarios, siendo los primeros los que le suceden a título general  en todos sus derechos y obligaciones por el mero hecho de su muerte.